martes, 8 de abril de 2014

MURGUIA'14, mucho más que un simple "fin de semana".

Viernes, 4 de abril del 2014.

Hoy, un año después, por fin volvernos a encontrarnos Murguia. Los más pequeños aún tienen cara de asombro: “¡Qué casa más grande!” y los demás, aún seguimos encontrando escondites que no habíamos visto nunca, es una casa llena de sorpresas, una casa que, por estos tres días, haremos nuestro hogar.

Ya veo los buses al fondo, el Club llega a su destino, Murguia’14 está a punto de comenzar… Descargamos las mochilas y nos instalamos, “¡Esa cama me la había pedido yo!” es una frase muy escuchada, pero tranquilos, hay sitio para todos. Es hora de cenar, los estómagos rugen después del largo viaje… Y ahora sí, empieza lo  bueno, la primera velada… ¿Cookies o  príncipe? ¿Mate o lengua? ¿Azul o rojo? ¿Películas o series? Son preguntas simples, que reúnen a gente con los mismo gustos, gente que quizás ni siquiera hubieras conocido de no ser por esas preguntas, y ahora, están aquí, jugando conmigo a hacer carreras de carretilla, a las películas, a buscar canciones con ciertas palabras… y me lo paso de maravilla. ¿Qué? ¿El silbato? ¿Hora de dormir? ¿Ya? Qué corto ha sido el juego…


Sábado, 5 de abril.

Empieza el día al son voz de: “¡Buenos días por la mañana, buenos días con sol y alegría!” Apretamos las botas de monte, llenamos la mochila con todo lo necesario (y algunos “por si acasos”) y ya estamos listos para salir hacia el Gorbea…
Nos dividimos en diez grupos e iremos rulando por distintos monitores, tratando de adivinar qué frase identifica a cada monitor, y es que quién puede imaginarse que tiene monitores medio italianos, o medio checos, o que saben tocar el ukelele, o que pueden beberse un litro de agua en menos de un minuto… Además, este año, ellos también juegan, hay algunos roles escondidos entre nosotros, alguna abducción alienígena, obsesión por la coca-cola, o por los tipos de árboles… Y entonces, se puso a llover… Y de los diez grupos, creamos dos grupos más grandes, combatimos la lluvia y el frío con cantos y bailes, y para cuando queremos darnos cuenta… ¡Estamos en la cima! Por fin, hemos coronado el Gorbea, una cima más para nuestra colección.  Al llegar a casa, una ducha caliente consigue librarnos del frío que hemos pasado y limpiarnos del barro que ha desteñido el color de nuestras botas de monte.

Ha pasado ya el mediodía, pero esto, no ha hecho más que comenzar… Empieza la tarde, que a su vez, se divide en dos partes, primero, nos dividimos en grupos pequeños para hacer un pequeño debate acerca de esos niños que sufren por culpa de otros niños, niños para los que la infancia, la etapa colegial, puede llegar a ser un verdadero calvario, es igual que el video del número cero que vimos en la segunda parte de la tarde, los demás números se reían de él porque no tenía ningún valor, pero, al juntarse con otro cero, nació un infinito, y el resto de números no tuvo otra opción que alabarle porque era el valor más grande. De esto, aprendemos que, igual que Lorenzo, tenemos que aprender a vivir sin aferrarnos al cazo, tenemos que amoldarnos, a aprender a vivir con él y a saber que puede estar lleno de un montón de cosas buenas, que todo depende de cómo te enfrentes a cada situación.

Tanto hablar nos ha dado hambre, así que, lo mejor será merendar antes de ponernos a ensayar los números para la velada de esta noche…

Después de cenar, el terror llega a Murguia… los pasillos se llenan de vampiros, de hombres lobo, de brujas, de diablos, de niñas locas, de muñecas asesinadas, de médicos locos… ¡HALLOWEEN HA LLEGADO!
Una noche llena de bailes, teatros, canciones, chistes, juegos… Una noche que siempre se hace demasiado corta gracias a los número que han llegado al escenario, de verdad, que dentro de cada uno de vosotros hay un pequeño artista. Algunos ojos ya se van cerrando, es hora de irse a dormir después de un día tan largo.



























































Domingo, 6 de abril.

Empezar el día con una gyncana, tratando de hacerlo todo lo mejor posible, para así favorecer al grupo, aprendido que la cooperación es la base de todo, que si trabajamos juntos podemos sacar las cosas adelante, podemos hacer que las cosas funcionen bien.

Llegó el momento de relajarse, de saber disfrutar de las pequeñas cosas, de encontrar la alegría en la rutina, o en lo que se sale de ella, de saber que, todos juntos, formamos una familia y todo eso, podemos verlo reflejado en la Palabra; y hoy, gracias a las explicaciones, el teatrillo y los cantos, se nos ha hecho un poco más fácil entenderla... Ahora, recordad siempre poner vuestra mano en aquel que os dice "ven". Cerrad los ojos un instante, escuchar el canto de los pájaros y la música de las guitarras que los acompaña y dar gracias por este fin de semana, por este momento de paz, por esta evasión de la rutina, por cada uno de nosotros, y pensar... "¿Qué más quieres?"

La casa está llena de camisetas amarillas fosforitas, y eso sólo puede significar una cosa… Esto se acaba… Pero, al menos, aún quedan excursiones en las que poder compartir más ratos así, en las que podamos lucir esas camisetas que gritan: “Yo soy del CMA”.

Pero antes de marchar, hay que hacer una foto de familia, una foto que nos ayude a recordar qué ha sido este fin de semana para nosotros, una foto que, cada vez que la veamos, nos saque una sonrisa de oreja a oreja, una sonrisa de felicidad pero, a la vez, una sonrisa triste por querer volver a ese momento. Que las botas de monte y una pequeña dosis de locura siempre son una buena opción, y que sigan siéndolo siempre.

Ahora, sólo quedar dar las gracias por este fin de semana, gracias a los Pequeños por dejarse impresionar en cada pequeña cosa, gracias a los Medianos por demostrar que merece la pena seguir viniendo, gracias a los Mayores por tirar del carro y motivarnos, gracias a los Monitores por su trabajo, tiempo y dedicación, gracias al equipo de cocina por darnos fuerzas para poder aguantar todo el fin de semana, gracias, en definitiva, a todos, por haber hecho estos días posibles. Gracias.











         
 















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